
Nadie duda hoy por hoy de las ventajas que representa llevar adelante una vida sana, con una alimentación adecuada, con una práctica regular y sostenida en el tiempo del ejercicio físico, en todas las edades y momentos vitales.
El tema que nos ocupa hoy, tiene que ver con los excesos e intensidades.
Aqui voy: existen una serie de tendencias - actuales, de mercado- en torno a la alimentación y el entrenamiento físico que me han llevado a pensar con cierto dejo de preocupación y que en los círculos académicos internacionales se engloban con la denominación Trastornos de la Conducta Alimentaria (T.C.A.). Estos T.C.A. tienen un importante componente psicológico y aquí es donde se anuda mi perspectiva para pensarlos desde mi práctica cotidiana con pacientes que padecen alteraciones en la conductas relativas a su relación con los alimentos.
Los T.C.A. son desviaciones cualitativas y/o cuantitativas de la conducta respecto a la alimentación considerada "normal", que ocasiones situaciones carenciales, alteraciones orgánicas, cambios en la composición corporal y desajustes importantes en la relación de la persona con el alimento y extensivamente a su entorno: familia, pareja, compañeros de estudio, de trabajo.
Aqui van algunos ejemplos de los usos más extendidos de esto que estoy planteando:
Lic. Alicia González Cruzado
PERMAREXIA
Término poco difundido que afecta a un buen número de personas. Se trata de una actitud de vivir permanentemente a dieta. Comprende ideas obsesivas por lo que se come, pensando que todo lo que se ingiere engorda y practicando constantemente todo tipo de dietas, generalmente sin supervisión profesional. Las personas ejercen un control obsesivo sobre los alimentos, comprobando su monto calórico (no tanto sobre su calidad nutricional) y su influencia posible sobre el aumento de peso. La prevalencia de este trastorno es mayor en mujeres.
A la preocupación por el desarrollo de dietas permanentes y la obsesión por la calorías que se ingieren, se le suma otro síntoma también muy visible: subidas y bajadas permanentes de peso, debido al efecto rebote de las dietas practicadas sin control médico-nutricional adecuados.
Estamos frente a la permarexia cuando estas sintomatologías llevan a extremos obsesivos y altamente irracionales, en ocasiones a estados límite.
ORTODEXIA
Se trata de una enfermiza preocupación, lindera a la obsesión, por la ingesta de alimentos sanos. Estas personas llevan a tal punto su conducta por la ingesta de comida natural, que paulatinemente transforma su vida, negándose a alimentarse en caso de verse obligados a ingerir algún alimento que consideran "impuro" o no recomendado. Viven, también, pendientes de la información nutricional del alimento.
En ocasiones se trata de personas que exclusivamente ingieren frutas y verduras aún en conocimiento de los perjuicios que ésto puede ocasionar para su organismo, por ejemplo anémia, negámdpse a tomar suplementos vitamínicos y minerales.
Si bien la causa en un inicio es psicológica, las repercusiones físicas se desatan una ver que el propio cuerpo rechaza otro tipo de alimentos. Esta obsesión por comer sano, lejos está del objetivo manifiesto primordial en el que se amparan de llevar adelante una alimentación equilibrada y natural, sino que lleva a las personas a ponerse en riesgo.
VIGOREXIA
Si bien es un trastorno de la conducta no exclusivamente alimentaria, comparte con estos algunos comportamientos, como ser una excesiva preocupacion por la figura, en medida y volúmenes. Conlleva una distorsión importante del esquema corporal. Sus manifestaciones son: el cuidado excesivo del cuerpo y una obsesión por lograr un físico atléticoy vigoroso, de músculos marcados , el que es esculpido al detalle; pesarse varias veces al día; la prescripción y auto-prescripción de suplementos dietarios y/o sustancias no permitidas para lograr el objetivo de "músculos marcados", entre otros.
Todo ello supone una desmedida dedicación de horas y horas de gimnasio Pero los excesos no solo se manifiestan así, sino que comparten con los otros T.C.A. comportamiemtos tales como vivir a dieta permanentemente; o una alimentación a base de proteínas exclusivamente y/o de suplementos alimentarios. Su prevalencia es mayoritariamente masculina.
Se atribuye un gran peso a la presión social y al no poder romper con ciertos esteriotipos.
Para finalizar, consideramos importante pensar salud y calidad de vida en un equilibrio psico-físico en todas las etapas vitales. Cuando se da la peculiaridad, en ocasiones paradojal, de que lo "saludable" esta acompañado del exceso, sea en torno al ejercitamiento o a la desmedida vigilancia sobre la alimentación ¿es posible seguir pensando en términos de lo saludable?
