
Hace unos días un periodista del suplemento dominical de un importante diario capitalino, me realizó una nota sobre los padres que se han tenido que hacer cargo de la custodia y la crianza de sus hijos. Entre otras cosas él me preguntaba: Lo “normal” es que, en caso de separación, sea la madre la que se quede con la tenencia de los hijos. Es entonces que asumen roles paternos. ¿Qué pasa en el caso contrario? ¿Qué características psicológicas debe tener un hombre para demostrar ser apto para criar al o a los hijos en soledad? Pensé como primera cosa que más allá de quien ocupe el rol de la crianza, sea la madre o el padre; es, a través de éstos que el niño conoce el mundo que lo rodea, desde muy chiquito, esto es: la sociedad en la que le toca vivir, el momento histórico, las cuestiones de género entre las que se transmite un "ideal" se como se es hijo, de lo que se espera de él desde la más temprana infancia. También se transmiten otros ideales y modelos, de como ser mujer-madre y varón-padre, esto ocurre con independencia de que papá y mamá vivan juntos con el niño.
Con respecto a las características psicológicas del padre que cría a sus hijos, la misma pregunta me resulta encubridora de otras cuestiones. Diré, primeramente, que nunca se esta solo, pero tal vez cierto ideal social diga “padre que cría a sus hijos=hombre solo”. Solo, en este caso, por la ausencia de la figura materna, más que por las peculiaridades personales y la situación particular de ese papá con sus hijos. Estamos inmersos en una sociedad que nos abarca y diversas figuras familiares, o del entorno cercano que forman parte del universo de esa familia. En este caso, padre que cria, Se trataría como en tantos otros casos, ocupados por mujeres, de una familia monoparental cuya "cabeza de familia" o "jefe de hogar" (para emular al término que es utilizado en caso que este sea ocupado por una mujer) es ocupada por el padre exclusivamente. Es este quien se hace cargo de la crianza, la educación, las necesidades emocionales y de amparo del niño. Preguntarse sobre las características psicológicas de un hombre para “demostrar” ser “apto” para criar a sus hijos…me genera cierta molestia que trataré de explicar. Creo que pone sobre el tapete un debate acerca de un factor invisibilizado por décadas -con su correlato en los fallos judiciales de tenencia- el varón parece estar en condiciones desventajosas frente a la mujer en este punto. Debe "demostrar" ser apto, cuando para el caso de la mujer- madre, ésta es "apta naturalmente". Habría, acaso, un cierto prejuicio social, connotada de juicios valorativos, que obstaculizan la comprensión, en esta exigencia de que el padre "demuestre ser apto", tanto como de que la madre, sin más trámite sea la declarada "naturalmente apta" para la crianza, y el cuidado de los hijos en caso de separación de la pareja parental. Esta lógica coexiste con nuevas figuras posibles que hacen a tiempos de cambio o de transición, donde el rol de sujeto amparador parental, puede ser ejercido en forma compartida, con grandes beneficios sobre la familia, en caso de que los padres se separan, tanto como para el vínculos padres e hijos, como para los chicos, ya que se les transmite que más allá de quien sea aquel que los críe o asista a los cuidados cotidianos, pueden contar con papá y mamá alternativamente. Poder preguntarse como se lleva a cabo el proceso de tenencia, como, de que forma, con quien, en que lugar, de que modo, pone a ambos, padre y madre, en una situación de mayor posibilidad de decisión, liberándolos, en cierta medida, de un modelo único de llevar adelante una separación. Otra de las preguntas que me resultó interesante para pensar fue: ¿Ha notado un cambio en las actitudes de los padres en los últimos tiempos?
A veces una imagen tiene tanta fuerza o más que las palabras. Nuevos personajes recorren las calles de Montevideo -la realidad en la que habito y de la que puedo hablar-, se trata de un joven papá cargando en la sillita a su bebé, colgando bolso de bebé o mochila al hombro, llevándolo al jardín maternal; padres que practican ejercicio en rambla o parques con sus bebes en cochecito de 3 ruedas; he tenido ocasión de escuchar comentarios de varones asombrados porque en otras partes del mundo – New York, por ejemplo- es frecuente que los baños públicos masculinos dispongan de ... cambiador de bebés!!! Interesante, no?Creo que esas son expresiones de un cambio de posición del varon frente a la paternidad. Asistimos hoy, junto a la clásica figura del padre que “ayuda” a la mujer en la crianza de los hijos de ambos, a esta figura de padres más comprometidos e implicados en la responsabilidad, quienes junto a sus compañeras comparten la diaria tarea de criar, educar, cuidar y alimentar a su prole, aunque, claro está, aun falta mucho por recorrer para hablar de igualdad en ese sentido.La separación de la pareja, cuando es el varón, como ocurre en la mayoría de los casos, quien deja el hogar, trae aparejado, en algunas situaciones un intenso sufrimiento, entre otros, por la pérdida de la cotidianeidad; por la distancia impuesta del crecimiento y la gratificación que supone estar en el día a día junto a sus hijos. Este hecho, a veces ocasiona que la decisión de la separación conyugal sea diferida en el tiempo, con el consecuente deterioro de los vínculos familiares.
Actualmente parece ser más frecuente la consulta de pareja a un psicólogo especializado en estos temas, solicitando orientación también en casos en los que la separación de la pareja ya este planteada. Este hecho les brinda la posibilidad de poder conectarse directamente con el conflicto ya explicitado, darse tiempo para pensarse en relación a la pareja que se va preguntando sobre como vivir separados e ir paulatinamente desvinculándose; generar juntos –a pesar de sus diferencias- una estrategia saludable de tramitación de la misma y sobre todo, pensar a futuro del cuidado de los hijos y de los vínculos entre ellos. La pareja se separa, las cosas cambian, y entre todos tienen ante si el intenso y trabajoso porvenir de un modo distinto de relacionamiento, que incluya acaso, la pregunta de con quien se quedan y se deje de naturalizar excesivamente, que los niños permanezcan al cuidado de su madre. Si bien desvincularse es un trabajo que la pareja deberá encarar, cuando hay hijos, este es un tema sumamente relevante para el proceso de construcción de otro modo de hacer familia.

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