martes, 29 de septiembre de 2009

Sobre "MODOS SUBJETIVOS DE HABITAR LA ERA DIGITAL"

SOBRE “MODOS SUBJETIVOS DE HABITAR LA ERA DIGITAL”

Presentado en la Jornada COMUNICACION NUEVAS TECNOLOGÌAS Y SUBJETIVIDAD, organizada por A.U.P.C.V.

Lic. Alicia González Cruzado

“Pensar es experimentar, problematizar”
G. Deleuze (1)


El otro día en las Jornada “Comunicación, nuevas tecnologías y subjetividad” participamos de la mesa SUBJETIVIDAD Y MIGRACION HACIA UNA CULTURA DIGITAL.
Nos planteábamos que para comenzar a pensar estos fenómenos ligados a los modos subjetivos de habitar la era digital, en la que la tecnología tiene una presencia cotidiana en la vida de los sujetos y produce cambios y movilidades en los vínculos humanos.
Presentábamos dos situaciones, una de grupo, el Proyecto Schone Park (2) un proyecto educativo de Second Life, propuesto en principio como una investigación piloto con adolescentes entre 13 y 17 años y otra de pareja, en la que la esposa tenia una relación muy particular con el Travian (3), situación que su esposo no cuestiona, solo pone énfasis en el alto grado de involucramiento de su mujer (4) con la red virtual.
Schome Park es una isla virtual en la que los participantes una vez que ingresan se tienen que adecuar y crear los modos de hacer su experiencia en ella. Se propone medir capacidades del conocimiento tales como comunicación, creatividad, trabajo en equipo, liderazgo. Cuenta con una Wiki y un Foro y los adolescentes no fueron capaces de medir el tiempo que destinaban a él.
Los estudiantes demostraron tener habilidades para moderar e incluso propiciar discusiones. Respecto al trabajo en equipo, si bien aparecieron tensiones rápidamente, un buen número de estudiantes mostró tener aptitudes para actuar en el nivel más alto y participar en los problemas de gobernanza.
Con asistencia pedagógica, fueron capaces de dejar de lado los enfoques jerarquicos para formar grupos de gobernanza con responsabilidades distribuidas en departamentos.
Demostraron que podían distribuir el liderazgo en el primer nivel. Se evidencio a traves de la experiencia, una atmosfera que fomentaba la creatividad, permitiendo exploraciones y colaboraciones, a la vez que incitaba a tomar riesgos.
Existen numerosas pruebas a favor de posibilidades completamente nuevas en el rediseño pedagógico. Los estudiantes participantes en la isla, el wiki y el foro, demostraron poseer niveles altos en las capacidades propias de la era del conocimiento, tales como comunicación, liderazgo, trabajo en equipo, creatividad.
En fin, creo que esta experiencia, al menos nos deja pensando.


¿Estamos en condiciones de afirmar que no ocurren cuestiones ligadas a la vincularidad en estas prácticas?
¿Qué no producen o componen aspectos relacionales?

Proponíamos que era necesario abrir el campo de pensamiento dando lugar a nuevos modos de poder transitar un pensamiento de lo diverso. Siguiendo las idea de Deleuze, acaso pensar, sea pensar de otro modo y pensar nuevos fenómenos, exige nuevos aportes, sino se corre el riesgo de repetir modelos, y pretender hacer entrar nuevas modalidades vinculares, con cierta violencia a las categorías de lo existente.

Planteábamos en nuestra ponencia un pensar por fuera de ciertos pares de opuestos, que pueden funcionar obturando una comprensión, y simplificando un fenómeno complejo.
REAL vs. VIRTUAL
PRESENCIA vs. AUSENCIA
JUNTOS vs. SOLOS
Y podríamos agregar releyendo a Suely Rolnik
CAOS vs. ORDEN

Me preguntaba
¿Con que referentes escuchamos?
¿Con que elementos pensamos estas situaciones?
¿Desde que lógica de pensamiento hacemos la lectura?
Una tentación muy fuerte es pensarlo por la negativa o por la falta. Lo que no es o no representa o no significa o…o… es una pista muy transitada desde nuestra disciplina.
Otra menos frecuente, es pensar los hechos desde lo que acontece, se presenta, produce novedad, aún sabiendo que pueden haber otros modos de abordaje.

Para pensar la subjetividad emergente de un fenómeno, es preciso hacerlo desde un espacio –tiempo, necesario para abarcar la problematicidad en su dimensión inclusiva. Estamos frente a un campo de problemáticas ligadas a lo socio-cultural y los universos posibles que se crean e inventan en ese ambiente.
S. Rolnik propone pensar sobre la imagen de la subjetividad en tanto contorno, en el cual se delinean a partir de una configuración singular de fuerzas, cierto mapa de sensaciones, y afectos, podríamos decir. A cada nuevo universo, se incorporan nuevas sensaciones, que al entrar en escena, establece un nuevo mapa de relaciones, sin que cambie la figura a través de la cual la subjetividad se reconoce. Es muy interesante en este juego de afectaciones, que la autora advierte sobre la acumulación de cambios de este tipo, que eventualmente podrían producir un exceso de tensión entre las dos fases de la subjetividad: sensible y formal. En este caso, perdería sentido la figura adviniente, produciendo desestabilización. La subjetividad entonces, podría estar impelida a transformarse para dar nueva consistencia a la realidad sensible.
Sigue Rolnik (5) “más que de subjetividades es preciso hablar de procesos de individuación o de subjetivación” .
Considero que estos aportes son interesantes para pensar ese espaciamiento “entre” que se abre para pensar estas nuevas modalidades de la relacionabilidad.
No pretendemos cerrar, sino seguir adelante en un pensamiento pujante sobre estos fenómenos.
(1) “Foucault”, 1987

(2) Es un Proyecto piloto, de caracter educativo organizado por instituciones de la comunidad europea.

(3) Juego es trategia on-line de tipo masivo, en el que puedo jugar miles de jugadores simultáneamente.
(4) Ella se dedica al teletrabajo, pasa mucho tiempo sola frente al ordenador, sin vínculaciones presenciales con compañeros de trabajo. Su socia con la que comparte trabajo, responsabilidades y se distribuyen el horario, vive al otro lado del mundo. Participando del Travian se siente reconocida, tiene contactos diarios permanentes y afinidades con algunos de los jugadores. Participa del foro y socializa con otros. Si no tuvieramos en cuenta estos modos de hacer la experiencia de vida, posiblemente cayéramos en la tentación de patologizar y categorizar un comportamiento, incluyéndolo –según cierto referente de pensamiento- en la grilla de lo adictivo.
(5) Nuevas figures del caos. Transformaciones en la subjetividad contemporánea.

pujante sobre estos fenómenos.

martes, 4 de agosto de 2009

LA GENERACION MULTIMEDIA






“NUESTROS HIJOS Y LA TECNOLOGIA MULTIMEDIATICA”
Vivir en simultaneidad

Lic. Alicia González Cruzado

Este trabajo tiene como objetivo colaborar con la revista del Grupo de Viaje Londres 2009 de alumnos de 4to. año liceal del Colegio Inglès, enfocado a la difusiòn a las familias.

Nuestros hijos son habitantes naturales de la era digital, sean niños o adolescentes. Mientras ellos son “nativos digitales”, nosotros, sus padres, pertenecemos a otros formatos; somos inmigrantes en la era digital y, en el mejor de los casos estamos “poli-alfabetizados” o “post-alfabetizados”.
Nuestros hijos, en cambio, nacieron y crecieron en la era digital y desde su más tierna infancia hacen su experiencia y desarrollan su psiquismo y su modo de ver-entender el mundo, inmersos en una cultura donde la tecnología tiene una presencia cotidiana en sus vidas. La tecnología forma parte del desarrollo infantil, de sus competencias y sus procesos cognitivos y de socialización. Hay autores que proponen pensar en “competencias digitales complejas” , aludiendo al modo en que los chicos producen conectividades, asocian, navegan, operan y ¿piensan? frente a estos nuevos dispositivos. No se trataría de oponerlo al modo tradicional de valorar sus competencias, sino de pensar en diferencia, en la línea de las distintas inteligencias que plantea Howard Gardner .
Surge como pregunta si estar conectado es sinónimo de comunicarse. ¿Son procesos que coinciden?
Sin desconocer que estas prácticas culturales de los chicos hoy, están relacionadas al consumo, intervienen en los procesos identitarios, producen subjetividad y promueven socialización.

 UN ESCENARIO ACTUAL DE CUALQUER HOGAR

“Un chico o chica sentado frente a la computadora, conectado a Internet, chateando con varios otros en forma simultánea –tal vez hablando en varios idiomas-; buscando información para el colegio o realizando alguna tarea curricular; bajando música, recibiendo y respondiendo al mismo tiempo mensajes de texto desde su celular; y –la cosa sigue…- realizando por teléfono de línea comentarios con algún amigo de lo que esta experimentando en los otros contextos, por Ej. Una imagen subida a un Fotolog (…)”.
Los púberes y adolescentes, son la primera generación que articula complementariamente el teléfono, los mensajes de texto, el chateo y la pertenencia a diversas redes sociales en Internet para comunicarse entre si. Ellos son capaces de realizar varias tareas en simultaneidad, superpuestas una a otras, complementarias, esto habla de un tipo peculiar de atención. Saben claramente cuando y para que fin utilizar cada tipo de soporte. Fluidamente pasan de un contexto digital a otro, realizan conexiones con rapidez, mientras que la tarea de pensar, requiere otros tiempos. Tal vez se trate de un pensamiento conectivo, en lugar de puramente representacional; más ligado a la velocidad que a la conciencia. Por el contrario, el pensamiento reflexivo, en estas funcionamientos, entorpece la conexión.
Sobre el uso del Mouse, la semióloga argentina Cristina Corea plantea: “El mouse es la interfase que opera la conexión del plano de la realidad con la virtualidad. La relación con él es puramente mecánica; si uno piensa, no puede operar. El aprendizaje del uso de mouse es puramente conectivo.”
Los chicos, son producto de la era del zapping, en la que todo ocurre vertiginosamente, para ser consumido … desvanecerse … extinguirse.
En países más desarrollados, donde el fenómeno se viene observando desde hace más tiempo, esta generación -la de nuestros hijos-, ha recibido diversas denominaciones: Generación de la Red, Download Generation, Instant Message Generation, Clickeratti Kids, todas ellas atravesadas por la influencia de la tecnología.



 ¿QUE fue de… la BICI, la PELOTA y la RAYUELA?

Cuando nosotros, hoy padres, fuimos niños, nuestros juegos favoritos eran encuentros con otros niños. La mayor parte del tiempo de nuestra vida social transcurría en las veredas, parques, zaguanes, corredores, etc. Hacíamos nuestras travesuras en lugares públicos, compartidos entre vecinos. La mirada del adulto, aunque nos las ingeniábamos para sortearla, estaba ahí cerca, hacía parte de la escena.

¿Los juegos de aquel entonces? Bicicleta, patineta, monopatín, rayuela, rondas, futbol, bolita, balero, pelotas de goma, de diario, de trapo y la de cuero Nro. 5, paletas, el elástico. Cuando fuimos más grandes disfrutamos y temimos al “verdad-consecuencia”, ¿recuerdan?

Las preferencias actuales de nuestros hijos, pasan básicamente por la saga del Play Station, los videos juegos en general y todas las variantes que se despliegan a través de la P.C. que va desde los juegos en red –algunos de ellos altamente globalizados- hasta las diversas ofertas de Internet. Pero, ¿qué tienen en común? Un amplio predominio de la imagen y otro modo de usar el cuerpo. Los chicos captan el estimulo y son llevados a reaccionar rápida y eficientemente, generando un tipo de memoria basada en la repetición y un modo conectivo de hacer su experiencia.

Sobre estas modalidades predominantes del juego infantil, es preciso reflexionar sobre la importancia del juego y el acto de jugar en el desarrollo infantil. Jugando con juguetes u objetos intermediarios, ya que a partir de una escoba un niño da vida a un caballo, éste pone en acto su cuerpo, el espacio, la sensibilidad. Es en la creación que supone el acto de jugar, donde el niño se abre al universo e inventa la experiencia infantil: inventando, imaginando, fantaseando, curioseando… todas ellas funciones de alto contenido simbólico.


 HIJOS CONECTADOS - PADRES PREOCUPADOS


En otras épocas, ¡hace escasos 5 años! como padres, focalizábamos nuestra preocupación en relación a los consumos mediáticos y culturales provenientes de la televisión. Hoy nos preocupa Internet, su ventana favorita hacia el mundo.
Sin desconocer los atributos relativos al conocimiento y la información, así como también la socialización, Internet es un tema delicado.
Amplio y complejo, que nos exige a los padres una reflexión según la edad, con sus respectivos límites, es decir reguladores de lo permitido y lo prohibido. Supone estar al tanto de los contenidos por los que los chicos navegan. Estos, podrían constituirse sin una adecuada supervisión, en factores peligrosos al manejo libre y arbitrario de los más pequeños fundamentalmente. La enorme proliferación de sitios y la manipulación de los mismos, hace que aún sin querer, los menores experimenten entradas a páginas no recomendadas para ellos, con contenidos inconvenientes y nocivos.

ALGUNOS GRANDES TEMORES: podríamos sintetizar tres ejes por los que circulan nuestros temores y mayores desconfianzas en torno al tránsito que realizan nuestros niños y adolescentes por Internet. Ellos son: el hecho de que los chicos hablen con extraños, la violencia y el que se inmiscuyan por páginas de contenido pornográfico .
Los chicos no confiesan fácilmente que chatean o se conectan con extraños, pero lo hacen. Trabajos recientes así lo corroboran. Pero no es menos cierto que entre sus primeros y más frecuentados contactos del MSN, se cuentan sus amigos más cercanos, compañeros de colegio y solo si no hay nadie conocido e interesante, se disponen a conversar con aquellos a quienes no conocen, digamos “físicamente”. Van frecuentando los sitios web que comparten, dejando señales, huellas, firman los libros, conocen gustos, ideales, costumbres. Se encargan de construir lo común y dejar afuera lo diferente, casi como algo ideal.
¿Cuándo preocuparse? Siempre, podría ser una respuesta. Pero tal vez lo mejor sea ocuparse del tema, es decir, interesarse por lo que hacen los chicos en la PC, en definitiva, poseer información sobre sus prácticas habituales.
El uso abusivo de Internet tal vez trace una línea divisoria sobre cuando tomar cartas en el asunto. El abuso de conexión se expresa cuando los chicos comienzan a ser gobernados por estas prácticas. Ocurre cuando son estas modalidades de conectividad las que deciden sobre sus tiempos … de dormir, de cenar, de bañarse o de estudiar.




 ¿DE QUE REALIDAD HABLAMOS?

Entre otras cosas, la tecnología nos lleva a redefinir el concepto de realidad. La ciencia ficción aporta un rico material para entender esto. Parecería que estamos ante la coexistencia de realidades diversas: unas, las realidades que transcurren por espacios físicos y en presencia con otros; las otras, realidades digitales, que existen en la pantalla, o mejor aún, mediatizadas a través de la pantalla.
Estas prácticas juveniles ponen en interrogación el espacio, pero también el tiempo. Asistimos a un tiempo donde reina la simultaneidad.
La socióloga Laura Goszczynki plantea con respecto a los adolescentes usuarios del Fotolog que “…algunas prácticas actuales como la del flogging dan cuenta de que poco sentido tiene la separación virtual/real para analizar las prácticas cotidianas de los sujetos” . En tanto la foto es central en estas prácticas, la imagen corporal tiene gran relevancia.

En un trabajo anterior, convocaba a los colegas a pesar en la temática con un título provocativo: “Estar conectado o … no existir” , haciendo foco sobre los usos de los jóvenes de la tecnología multimediatica, tanto como sobre la necesidad de “pertenecer” a esa cultura en tanto condición de existencia. El riesgo de quedar fuera de esas prácticas es no existir, generando ansiedades de no pertenencia al colectivo. Desde el campo de la sociología, se sostiene en referencia a los floggers que “Se trata de decir, de aparecer aunque no haya nada que decir. Esta es la forma dominante de la comunicación al interior de los Flogs juveniles. Es que en las comunicaciones telemáticas, escribir es, de hecho, existir” .
Estos modos de estar en comunidad, ¿debilitan sus posibilidades de vincularse con los otros? ¿Empobrecen su mundo?



 LA CIBERCULTURA: PRACTICAS ADOLESCENTES FAVORITAS
A TRAVES DE INTERNET

Ciberespacio es un término que comprende un espacio virtual, sin fronteras físicas, con fines comunicativos a través de computadora y modems.
A partir de la pubertad se inician en la práctica del chateo. Por su modalidad de operación –la mensajería instantánea-, podría resultar altamente adictiva.



ALGUNOS DATOS INTERESANTES respecto al MSN:

• Los jóvenes no tienen menos encuentros cara a cara por chatear
• Los mensajes llegan en forma rápida, simple y simultánea a varios usuarios de su comunidad y a la vez.
• Se “hablan” mas a menudo, dado que "se encuentran” que si lo hicieran por otro medio.
• Toman contacto con conocidos que de otra forma no lo harían, dado que saben “en que anda” alguien que no ven hace tiempo, por Ej. un compañero de colegio anterior o del otro barrio .

La creatividad acompaña los usos y modos de habitar en el Ciberespacio. Las redes sociales que habitan los chicos en él, pasan por
Blogs, Fotologs, el Facebook, etc.
Tanto el Fotolog como el Facebook son una vidriera, desde la que se muestra.
Todo el tiempo se esta mostrando algo, todo el tiempo se esta mirando. Se entra con invitación, pero también se puede pasar sin pedir permiso.

Estas “comunidades virtuales” o “redes sociales” en Internet:
 Son lugares de encuentro,
 también de re-encuentro: de amigos de la infancia, compañeros de viajes, relaciones perdidas a lo largo del tiempo …
 sitios donde compartir intereses en común, siendo la música uno de sus intereses privilegiados a esta edad, experiencias, fotos, vivencias, estados de ánimo, eventos sociales, poemas;
 sitios en los que se puede vivenciar que se esta ”en contacto permanente”;
 sitios donde “sigue la fiesta”. Luego de haber estado juntos, se suben fotos para seguir compartiendo un evento social, o la salida de la noche anterior, por ejemplo;
 sitios donde se puede dejar huella –escrita- o andar de paso, donde se firma y al hacerlo, se publicita el propio sitio Web;.
 lugares en donde los jóvenes pueden experimentar su entrada en la globalización abrazando alguna causa social, algún ideal colectivo;
 sitios donde no existe casi, la posibilidad de conflicto, en tanto se encuentran entre semejantes;
 sitios en los cuales no necesariamente se tocan temas privilegiados, sino conversaciones casuales, como acontecería en un encuentro a la salida de clases.

Si la TV a través de sus reality shows suele mostrar en la pantalla gente como uno; los fenómenos Fotolog, Facebook, y otros, lo muestran a uno, pero no como uno es, sino “como uno quiere”.
Se trata de un modo actual de “mostración de si”, cuasi propagandístico.

Las redes sociales en Internet, son lugares de participación, en donde las diferencias entre integrantes de un mismo colectivo o comunidad virtual, tienden a minimizarse. Se agrupan entre semejantes, se reúnen, se encuentran y se juntan, generando seguridades linderas con lo amigable, lo conocido. Dejan afuera de su comunidad aquello que no les interesa, o directamente lo que les produce rechazo.
Es importante no devaluar el fenómeno, dado que también son espacios en los cuales los adolescentes realizan su juego identificatorio y pueden ensayar a ser otros, crear nuevos perfiles. Pueden ser a la vez, espacios para crecer y experimentar como pertenecer al colectivo de un modo distinto al que lo hacen en la institución liceal. Pueden ensayar el juego social de construir lo común, al participar de diversas actividades colectivas en organizaciones internacionales, por ej. de compromiso a la conservación de ciertas especies en extinción, de defensa del ecosistema, solidarias, etc.

Estas modalidades de intercambio plantean la paradoja de sentir que se esta con otro, aunque se permanezca entre cuatro paredes. Se trata de acontecimientos digitales con un sentido social, algo nuevo para nosotros, en tanto generación que ha hecho del encuentro cara a cara, el modo privilegiado de comunicación. Pero … las cosas han cambiado.


 FRENTE A LA “BEDROOM CULTURE”:
¡¡¡¡NIÑOS: SALGAN A JUGAR!!!!

El espacio privado, en relación a estos usos y el enclaustramiento de los chicos, la llamada ‘bedroom culture’, que supone el atrapamiento en la interioridad del hogar y más precisamente en el dormitorio por la aparatología: TV, PC, Video juegos, capturan nuestro interés, sin dejar de lado la omnipresencia del teléfono celular que no reconoce fronteras espacio temporales.
Es posible que en más de una ocasión nos hayamos sorprendido mandando en tono imperativo, a nuestros hijos a jugar a la pelota afuera, al fondo o a salir de casa, a juntarse con amigos. Esta invitación a salir hacia el espacio exterior, con luz solar y al aire libre, se ofrece como por oposición a las visitas frecuentes de nuestros hijos a diversos sitios … Web: los sitios de las redes sociales en Internet.
No es un tema menor el hecho de la inseguridad que reina en la esfera publica, hecho que abona la cultura de la interioridad en los espacios privados. Parece que nuestra infancia ha perdido la posibilidad de habitar con cierta seguridad, los lugares públicos que eran habituales para nosotros cuando niños, tales como veredas, parques, plazas. Esto arma una situación que en ocasiones a los padres se nos vuelve intolerable. Nos preocupa que permanezcan encerrados y se nos torna imperativo exigirles que abandonen el dormitorio, incluso para poder realizar el aseo.

Roxana Murdochwicz atribuye gran importancia a la distribución espacial en el ámbito familiar los aparatos que trasmiten los medios masivos. Ésta nos aporta datos sobre la subjetividad de la familia y el modo de la vincularidad entre sus integrantes. Advierte que la adquisición de aparatos tecnológicos se multiplica y diversifica, y los mismos se distribuyen en toda la casa, no teniendo un espacio y un tiempo especifico de utilización. Resulta interesante que podamos reflexionar sobre que lugar ocupa el TV en la casa, así como la computadora. Ese detalle arma un modo de describir las dinámicas de intercambio familiar. Es muy probable que la mayoría de nuestros hijos posea un televisor en su dormitorio, un equipo de audio, tanto como una PC o notebook que porte consigo dondequiera que vaya.


 USOS ADOLESCENTES de la Web

¿Qué nos exige como padres?

El ciberespacio y su cultura, hacen que nos interroguemos sobre las categorías de lo público, lo privado y lo íntimo, dado que se trata de sitios que portan otra geografía, con otro espacio no materializable y con otra temporalidad. Se trata de otra territorialidad, con sus direcciones… Web, sus portales, sus casillas de correo.
Estudios internacionales de diversas latitudes advierten sobre la escasa información que los padres poseemos respecto del uso que niños y adolescentes hacen de la Web. Sonia Livingstone integrante del London School of Economics and Political Science, como Profesora de Psicóloga Social, hace especial énfasis e este punto: “con suerte el 20% de los mayores sabe cómo los menores de edad usan Internet, en gran parte por la incapacidad que han tenido en adaptarse a este nuevo medio de comunicación. Prosigue Livinstone "la escasa preparación de los padres en el mundo virtual, deja expuestos a los menores a contenidos no apropiados".
Roberto Balaguer, psicólogo uruguayo y autor de diversas publicaciones sobre el tema, en la misma dirección, enfatiza sobre la necesidad por parte de padres y educadores de comprender las características de las nuevas generaciones, fuertemente atravesadas por lo tecnológico.

Para finalizar, este planteo no desconoce que existe una brecha digital importante, que separa sectores sociales, en tanto favorecidos o no por la tecnología en el ámbito doméstico y cotidiano. El presente artículo aborda una realidad que si bien, para nuestras familias resulta cotidiana, no puede ser, en absoluto, universalizable.
 INVITACION A PADRES Y ABUELOS:

Los convocamos a que venciendo prejuicios, se acerquen tempranamente a las actividades que hijos y nietos realizan, ya sea viendo TV –donde la presencia del adulto es fundamental y porqué no, correctiva- como en los video juegos o Internet. Resulta fundamental que el adulto acompañante en la crianza, manifieste un interés por dichas prácticas.
Podría resultar grato y vinculante utilizar estos nuevos espacios como un modo más de estar cerca de los chiquilines, de comunicarnos con ellos “en su terreno”. Si los chicos advierten que el interés es genuino, es posible que nos hagan un lugarcito para poder ingresar a ese mundo y acompañarlos –en algunos tramos de su recorrido- por dicha aventura.
Pero es altamente útil ser conscientes tanto de los riesgos en cuanto a contenidos que no estén capacitados para metabolizar por su edad, como de los excesos.
Contaremos con más elementos en caso de tener que intervenir para regular sus actividades. No exiliándonos de su mundo cotidiano, se les transmite cariño y además, contaremos con herramientas para hacernos presentes, ocupando el rol de adultos de brindar guía y protección.
No es tarea fácil, eso ya lo sabemos, pero es posible que niños, adolescentes y adultos, resulten enriquecidos por la experiencia.


GUIA PARA SEGUIR LEYENDO

- Balaguer, Roberto “Vidasconect@das, La pantalla, lugar de encuentro, juego y educación en el sigloXXI” Montevideo: Ed. Frontera, 2005
- Balaguer, Roberto “Internet: un nuevo espacio psicosocial”, Montevideo: Ed. Trilce, 2003
- Hargrave, Andrea M.; Livingstone, Sonia “Harm and Offence in Media Content: A review of the evidence” Intellect, Bristol, 2006.
- Morduchowicz, Roxana “LA GENERACION MULTIMEDIA” Significados , consumos y prácticas culturales de los jóvenes”. Paidos, Buenos Aires, 2008.
- Piscitelli, Alejandro ponencia en el Congreso “Internet en el aula”, Buenos Aires, junio 2008

- Urresti, Marcelo (editor) “Ciberculturas juveniles”, Buenos Aires, La Crujía, 2008.
















jueves, 9 de julio de 2009

ESTAR CONECTADO O "NO EXISTIR"



“Estar conectado o no existir”
Algunas derivas sobre la subjetividad actual.


Lic. Alicia González Cruzado


“Dos amigos se reúnen, entregados a una profunda oscuridad,
para desplegar un habla ´ininterrumpida´, que no es el habla cotidiana.
Es habla que no busca completarse en la alteridad sino que busca atravesar la alteridad para ir siempre más allá, buscando la propia alteridad,
siempre diferida, abierta, otra”

“no es que un término devenga otro, sino que cada uno encuentra al otro,
un único devenir que no es común para los dos, puesto que nada tienen que ver el uno con el otro, sino que está entre los dos”

Introducción

El trabajo se propone realizar cierta deriva, un andar singular sobre las vicisitudes de la vincularidad en función de los aportes que producen la inclusión de las nuevas tecnologías y sus efectos en la producción actual de subjetividad.
Se proponemos cierta traza, una suerte de mapeo entre las relaciones que se dan en el plano de las conexiones a Internet, pero también con otras modalidades de estar comunicados con otros, por ejemplo en el campo de la telefonía celular, vía mensaje de texto, la tecnología multimediática, en fin las múltiples pantallas que nos rodean, que forman parte de nuestra existencia cotidiana, y que abarcan ámbitos que en otros momentos eran impensados. Resulta un interesante desafío pensar en la superposición de flujos que estas modalidades proponen.
Las regulaciones entre lo público y lo privado, la seguridad ciudadana, antes muy bien delimitadas, hoy se desdibujan. Algo cambió y portamos con nosotros una aparatología que antaño se reducía al ámbito de lo doméstico. El acceso global a la tecnología, lleva a la necesidad de generar regulaciones específicas, e incluso prohibiciones- escuela, trabajo, transporte colectivo, el consultorio del psicólogo. Padres y docentes se preguntan donde está el límite entre el uso adecuado y el exceso.
Es posible que estemos frente a una paradoja que plantea la necesidad de estrechar lazos con otros, pero lazos lo suficientemente flojos como para desanudarlos en cualquier momento. Prueba de esta modalidad lo son la fragilidad actual de los vínculos humanos, en particular de los vínculos amorosos, pero no exclusivamente, sino que también es válido para pensar los vínculos entre amigos, o formales de trabajo, profesionales, etc.

En esta deriva nos acompañan aportes e investigaciones de autores que provienen de una multiplicidad de disciplinas que en su encuentro con la psicología, nos asisten a pensar desde la complejidad. Nos referimos a la sociología, la semiótica, pedagogía, historia, filosofía. Pensaremos a punto de partida de los avances tecnológicos y la subjetividad, en términos tales como conexión, estar con otro y hacer junto con él, vínculo, entre otros.

Una imagen

Un paisaje doméstico habitual para quienes convivimos con adolescentes o asistimos al relato por parte de otros adultos, ya sea dentro o fuera del consultorio.
El chico o chica sentado frente a la computadora, conectado a Internet, buscando información para el colegio o realizando alguna tarea prescripta y chateando con varios interlocutores en forma simultánea –en varios idiomas a la par-; recibiendo y respondiendo al mismo tiempo mensajes de texto desde su celular; y –la cosa no termina aún- realizando por teléfono de línea comentarios con algún amigo de lo que esta experimentando en los otros contextos, ej. cierta foto en el Fotolog de la página Web, etc.
A la multiplicidad de soportes, se superponen una serie de emociones, que van desde expresiones de asombro, broma, alegría, enojo, etc. son particulares de cada contexto, pero similares en su producción. Para el o ella, estos contextos son intensidades, son su realidad, flujos, nomadismos, forman parte –todos ellos- del mundo y fluyen, hacen más habitable la navegación en la información.
El fenómeno habla de la superposición y simultaneidad de los contextos comunicativos.
Algo del exceso y de la falta, se podría pensar que esta operando aquí, pero en mi planteo, el desafío será intentar pensarlos desde la suspensión del juicio valorativo. Meternos y ver que pasa, sin excluir la dimensión comunicacional e interpersonal del fenómeno.


Chicos on-line, padres preocupados

Asistimos a personas que manifiestan una fuerte necesidad de pertenecer a ciertos colectivos y esto relacionado directamente con actos de consumo de bienes muy apreciados, objetos o sustancias, entran al organismo produciendo un alivio pasajero.
Autores como Ignacio Lewkowicz plantean que los sujetos han dejado de ser ciudadanos funcionar predominantemente como consumidores, con un estado que ya no sostiene, que no se instituye como un metagarante, como asegurador , con su correlato de debilitamiento en las instituciones clásicas de producción de sujetos: familia y escuela. Los chicos hoy, se subjetivan más entre el grupo de pares, en los entornos urbanos, que en las instituciones.
En ocasiones los sujetos adolecen de estas cuestiones y frecuentemente sean los padres quienes consultan preguntándose por lo que le pasa a su hijo, deseando entenderlo, queriendo acercarse a esta modalidad de intercambio. Desean saber porque su chico no sale del dormitorio sólo para ir al colegio, llega se aísla, situándose frente a la pantalla y así transcurren sus días. Otros papás se ven obligados a hacer jugar a su chico, porque este solo se entretiene viendo TV. Estas situaciones, muy complejas que llegan a la consulta, arman a veces una demanda de tratamiento familiar, o instancias de orientación a los padres y, otras en un abordaje del adolescente o el chico designado con estrecha participación de sus padres. .
Vivir on-line, o estar en-reda-dos

Del universo de cosas posibles, nos centraremos en la modalidad de estar on-line, es decir en contacto con otros, con muchos otros que “virtualmente” habitan en otros puntos del universo de la red, acaso a la vuelta de la esquina como en diferentes países, continentes, etc. hablando otro idioma tal vez.
La formulación “On-line” nos provoca pensar que algo de la temporalidad es interrogado en estas prácticas. Cuestiona el tiempo lineal pensado como secuencial, al igual que el espacio compartido. Tal vez logremos un acercamiento más fértil al considerar tiempo y espacio como instancias abiertas, incompletas y en constante devenir.
La red es una intensa metáfora de la expansión, dispersión, conexión sin principio ni fin. En este escenario nos preguntamos sobre los efectos de subjetividad.
Esta época –podríamos decir- que incita fuertemente a los sujetos a sentir necesidades que se colman y se calman con el consumo y la adquisición de ciertas sustancias y bienes, siendo su correlato un modo peculiar de vincularidad.
Se observa que las alianzas son débiles, los lazos resultan frágiles, la relación con el otro se aliviana, el compromiso es escaso, media entre las personas una distancia distinta a la del espacio común compartido, distinta a la del encuentro cara a cara, con el rostro del otro, que marcó fuertemente el estudio de los vínculos humanos.

Para algunos chicos, la imposibilidad de estar en conexión casi permanente genera un intenso monto de ansiedad, que debe ser descargado prontamente, considero que se trata de un acto que se potencia, con cierta independencia del contenido a trasmitir. En ocasiones dicho contenido puede ser el liso y llano “nada”, el “no… nada…” tan en boga por estos días. Nada que no significa vacío, sino más bien creemos que habla de una cierta modalidad relacional, de un modo de habitar en el contexto presente.
Si no nos centramos en el contenido, centrémonos pues, en la modalidad de conexión.
Pero esta modalidad, también tiene su impronta en una modalidad de consumo. Así aparece en un anuncio televisivo, se llama para decir nada, pero se llama. Es necesario contar con una mayor cantidad de tiempo de conexión, aún cuando sea para trasmitir “nada”.
Consistemente con estas cuestiones que he venido pensando, me “encuentro” con aportes realizados desde la pedagogía por Cristina Corea en “Pedagogía del aburrido” realiza un estudio que titula “Los chicos-usuarios en la era de la información” aborda el tema de aprender y pensar tomando como ejemplo a un chico –su hijo de 5 años-operando con un video juego. Reconoce, a su pesar, que existe un pensamiento basado en la percepción, que no se trata de un pensamiento reflexivo y admite que “el pensamiento demora la acción. La conexión permite operar en la velocidad.” El pensamiento del chico se torna conectivo, basta ver a un chico operando con un mousse, estableciendo con el operaciones puramente mecánicas. En esta cuestión mecánica de conexión, los chicos se hacen habitantes de un “aquí y ahora” con la información y en las operaciones que se realizan.
Ella plantea como tesis de su interesante trabajo que “un niño como usuario de tecnología destituye la subjetividad pedagógica. Y la destituye porque en las operaciones propias del entorno informacional cae la posibilidad de transferir”.

¿Qué hace un chico frente a la computadora? Se produce y es producido.
¿Qué es estar conectado? pensamos que estar conectado”, podría ser pensado en relación a “estar en contacto”, el que consideramos que para sostenerse necesita de una relación formal distinta, más ligada a la ética y a la responsabilidad. He aquí una marca de diferencia, desde el punto de partida de cómo se lo piensa. Cosa por otra parte bastante frecuente, pensar desde lo ya pensado y confrontarlo. Z. Bauman plantea que, estar conectado supone ciertas ataduras sí, pero flojitas.
Considero que a través del consumo o el ingreso al mundo global a través de las marcas de esta época, una dimensión de la pertenencia estaría asegurada –en la fantasía- por la posesión de ciertas cosas que ocupan un lugar que con anterioridad ocupaban los garantes meta-sociales, las instituciones, entre ellas la familia. La inmediatez que se busca, frecuentemente con esta modalidad, se torna un atajo, atajo que ahorraría el trabajo psíquico de tener que hacer algo con otro para producir un nosotros, un estar junto a otro, un hacer con otro.

Estar conectado, podría ser abordado desde el acto mismo de habitar esa situación con otros. Pensarla desde allí, y no en relación a otras cuestiones.
Pensarlas desde la posibilidad de generar operaciones psíquicas –que desde nuestra perspectiva- se tornan necesarias e imprescindibles, para producir un encuentro significativo con otro, que implique salirse o desterritorializarse, es decir, salirse de los caminos transitados hasta aquí, para producirse en un encuentro, en inmanencia.
Cada situación, si es que realizamos las operaciones psíquicas que nos permitan habitarla, nos brinda la oportunidad de ser sujetos de la misma.
Aquí las cosas se suceden unas a otras, se superponen, se atienden a la vez, en una suerte de desorden caótico –para los ojos de quienes asistimos al fenómeno de espectadores, pero no para quienes están inmersos en ese funcionamiento- en el que no parece haber un antes y después, sino que las cosas transcurren en simultáneo, produciendo un suceder, un transcurrir vertiginoso.
Este transcurrir multidimensional es denunciado por algunos “sufrientes”, encarnados en las figuras paternas, pero absolutamente incorporado y naturalizado por los púberes y adolescentes.
Consideramos que esta naturalización de modalidades relacionales en simultáneo es un fenómeno de época, que caracteriza la actual producción de sentido entre los más jóvenes y que suele ahondar el plano de diferencia con las generaciones anteriores
.
Un modo de subjetivación: navegar por la información
Hoy más que nunca antes, pareceríamos estar impulsados a existir en función de las redes de conexión que seamos capaces de mantener, y si son en forma simultánea, mejor aún. Parecería tratarse más bien de un fenómeno general, que exclusivamente adolescente. ¿Existencia o pertenencia? Tal vez modos de existencia, que hablan de una pertenencia a vincularidades específicas, con otros códigos, y otros organizadores, que arman otras situaciones, que no carecen o adolecen de una falta, sino que son productoras en sí mismas de algo, de diverso orden..
En un interesante trabajo denominado “Vínculos y subjetividad en los Nuevos Contextos Electrónicos”, (así puestas las mayúsculas, ya nos revela cierta jerarquía que el autor parece dar a los términos conexión) Roberto Balaguer advierte que “Los vínculos que se establecen a través de Internet en la inmensa mayoría de los casos resultan indiferenciables de los vínculos dependientes del espacio geográfico, salvo un segmento muy reducido de la población”. El autor plantea que en la clínica podemos advertir el riesgo cuando se da una sustitución de una vida por otra, donde la vida real es literalmente arrasada por la vida digital, hasta hacerla desaparecer por completo.
Hay autores que plantean que el abuso del uso de Internet puede disparar conductas del orden de la adicción psicológica –no química- con un impacto negativo sobre la personalidad y el empobrecimiento de los vínculos sociales, laborales, e incluso de pareja. (Madrid López, R.I. (2000).
A mi entender, el rebasamiento del límite entre lo que podría considerar aceptable y lo adictivo, se trataría de un proceso lento y silencioso, percibiéndose y denunciándose por quienes conviven, sean padres, hermanos, compañeros, incluso las parejas, etc.
Será necesario pues, pensar recursos para operar en ese espacio que media, mientras esto sucede, para evitar justamente ese avasallamiento de una vida por otra, cosa en extremo compleja de realizar con los adolescentes.
Se hace necesario entonces, trabajar con la intensidad y el exceso, en el establecimiento consensuado de cierto límite, de cierto borde, en el armado de espacios tales en los que se pueda transitar, como modo de habitar la situación.
Es más que nunca necesario contar con las herramientas que nos permitan abordar la situación en una consulta, y ser capaces de orientar aún en una única consulta, y generar cierta marca que habilite a un trabajo posterior, cuando las condiciones estén dadas para ello.

Conexión vs. relación

En el intento de profundizar en los vínculos y los espacios que se abren a partir de Internet queremos destacar los aportes de Zygmunt Bauman, quién realiza un interesante estudio en su libro “Amor Líquido”.
Para el autor las conexiones son relaciones virtuales, cosa que hemos corroborado en nuestro planteo, y se diferencian sustancialmente de las antiguas relaciones comprometidas o de compromiso más a largo plazo, entre otras. “La red representa una matriz que conecta y desconecta a la vez; las redes sólo son imaginables si ambas actividades no están habilitadas al mismo tiempo”. Las ventajas de la red, entre otras, la posibilidad de desconexión a voluntad, y conexión a demanda, alternándose éstas con instancias de libre merodeo, se contraponen a lo riesgoso de una relación, por el tema del compromiso mutuo y la seriedad que ostenta.
Hay cierta dimensión complejizante del vínculo con otro, cierto nivel que podría estar implicado en una relación significativa, que se intenta evitar en la actualidad, mediante las conexiones múltiples, en la que los contactos son efímeros, de escasa intensidad, y sobre todo pueden ser “controlados” mediante una operación tan simple como la de apretar una tecla “escape” o “delete”, así de simple, tan simple como “salir” o “borrar”. Pero no todo son desventajas, el armado de un espacio mediador, en ocasiones puede ser de gran utilidad en algunas personas en ciertos momentos vitales.
Ignacio Lewkowicz alerta sobre los fenómenos de globalización y control, que signan un fuerte cambio en la calidad de los lazos sociales y sus soportes subjetivos. Esta subjetividad controlada es el soporte de los estados tecno-administrativos, que ponen en interrogante la emergencia del ciudadano, priorizando la emergencia de la figura del consumidor. Dice el autor: “Los flujos de información constituyen una minuciosa policía silenciosa que anota cada acto de los habitantes de la red o del mundo. El habitante no deja huellas a interpretar por el detective sino registros explícitos a recopilar por las bases. Una meticulosa biografía se va anotando en distintos puntos de la red…” Incluídos y excluídos se organizan de otro modo a partir del desfondamiento del estado nación. Sigue Lewkowicz “Se trata de los excluidos del mercado, del consumo, de las redes: se trata de los que están por fuera de "un mundo pequeño". Pero el excluido del consumo carece aún de nombre que lo defina socialmente” .
Balaguer advierte que no siempre los vínculos que se arman a través de Internet son virtuales, aunque sean digitales, estableciendo allí una diferencia que tal vez tenga que ver con cierto efecto de presencia. Propone pensar que no siempre hay que instalarse en la pérdida, en lo devaluado, al pensar desde la clínica estas modalidades, postura que compartimos con entusiasmo.


Las pantallas como mediadoras: estar conectado es estar, pero ¿de qué modo?

Hablamos de estar, pero ¿de que estar estamos hablando?
Afirma el jingle publicitario “estar conectado es estar”, así de contundente. Proponemos reflexionar: Estar conectado ¿es estar?; ¿de qué modo se esta?; ¿es estar con otro?; ¿estar con una ilusión?; ¿hace al ser?; ¿habla de una posibilidad de ser sujeto en contraposición al no ser nada? Eso respecto del sujeto del “estar”, cosa que nos deja más interrogantes que certezas, pero también valdría aquí preguntarse de que otro hablamos, cuando hablamos de ciertas formas que adquiere la comunicación a través de la aparatología – sea la computadora, el teléfono celular, las múltiples pantallas que nos rodean, incluyendo la pantalla de TV proyectando Gran Hermano, con sus producciones en el imaginario social- cuando la presencia, el rostro del otro, el especio compartido y ocasionalmente el tiempo real, no parecen cincelar el modo relacional que se despliega.

¿De que hablamos cuando alguien esta frente a la pantalla? ¿Podríamos afirmar con certeza, que se trata de alguien que esta solo? ¿Qué tipo de entidad se configura? En el texto multimediático, las personas entablan un reracionamiento en el que esta implícita cierta marca de exterioridad. Alguien se comunica a través del chat con otro, alguien se “emailea” con otro, alguien se “mensajea” con otro, se envía una foto, se ingresa al fotolog, se comparten archivos con audio, MP3, se ve, se escucha, alguien más espera y responde…aparece otro en pantalla, otro ingresa y lo llama. Se abre allí toda una serie de estímulos visuales, auditivos, etc. que incentivan la dispersión, la expansión de los sentidos. En fin, se va desplegando un escenario en el que parecería que algo se hace con otro, algo distinto a lo que se arma con palabras y con la presencia frente a un interlocutor convencional, con el que se comparte un espacio tiempo llamado “real”, como en diferencia con el espacio “virtual” que se juega aquí.
Consideramos que tal vez aporte una mayor riqueza plantearse que dinámica específica se constituye en la virtualidad. No estaríamos abordando el campo con ecuanimidad si redujéramos todas las modalidades en una sola.
Los diversos entornos favorecen variedad de emergencias subjetivas, siendo en cada una de las situaciones, espacios de intercambio específicos los que se van desplegando en cada entorno. Así se puede observar la peculiaridad de presencia que tiene el interlocutor cuando se chatea, e incluso cuando se lo hace con cámara web, que cuando se escribe un mail –situación similar a la que se da cuando se escribe una carta, que requiere en el acto mismo, que el otro este ausente-, para que este acto tenga sentido.

Pensar desde el “entre”.

¿Es posible otra configuración que nos permita pensar desde el vínculo sin que éste sea deudor de una entidad precedente, aún cuando éste tenga la forma ausente de un vacío?
Interesante pregunta esta, que nos conduce a seguir pensando, en lugar de dar respuestas. En las relaciones virtuales, la presencia real de otro, en toda su dimensión, es interrogada, a la vez que la experiencia nos muestra su carácter contundente.
Tal vez más que de estar o no, se trate de otro modo de estar, con otras condiciones de posibilidad.
Será posible realizar otra mirada si nos plantearamos pensar desde el vínculo, desde ese entramado, desde esa producción “entre” y no por fuera de ella.
Lo vincular no admite seguir pensando en términos de “uno mismo”, dice Tortorelli “de lo que se trata es de pensar otro modo de constituirse y destituirse de eso que llamamos identidad”.
Si pensamos desde esa producción entre, advertiremos que esa instancia virtual produce efectos en el psiquismo, en donde la presencia, si bien no es la misma que se organiza desde un espacio geográfico compartido, está y pone a producir.
Pensar desde el entre, desde ese entramado, es darle a la situación un carácter de existencia, abre a nuevas posibilidades de ser pensada, habilita a pensar nuevos tipos subjetivos, diferenciales a la subjetividad instituida como única, con pretensiones de hegemónica.
Pensar desde la dimensión “entre” es salir de las teoría de lo Uno, es pensar desde la multiplicidad de devenires. Siguiendo a Deleuze, es pensar desde cierto nomadismo.
Dice Deleuze “Encontramos personas (y a veces sin conocerlas ni haberlas visto jamás), pero también movimientos, ideas, acontecimientos, entidades. Y aunque todas están cosas tengan nombres propios, el nombre propio no designa ni a una persona ni a un sujeto. Designa un efecto, un zig-zag, algo que pasa o que suede entre dos como bajo una diferencia de potencial…”



Para finalizar, luego de este recorrido, con aires vertiginosos, como la especificidad del tema impone, deseo advertir que una tentación muy fuerte entre los psicólogos – que compartimos con educadores y otras profesiones-, es desacreditar a este tipo de entidad y todo lo relacionado a lo virtual, restarle impacto, negarla o renegarla. Hacemos predominar en nuestras opiniones un fuerte juicio condenatorio a todo lo relacionado con la tecnología multimediática en el ámbito de la comunicaciones humanas, y más aún cuando esta “se mete en nuestros consultorios”. También solemos oponer estos sucederes, estas operaciones, al acto de pensamiento; categoría mayor en nuestras teorías. Solemos acercarnos a estos fenómenos más como una interferencia molesta, que como una producción epocal, actitudes que podrían cercenarnos las posibilidades de investigar y pensar desde nuestra especificidad, asistidos por múltiples miradas y abarcar con amplitud este fenómeno complejo.
Resulta ser todo un desafío, en eso estamos.





BIBLIOGRAFÍA

- ABRAHAN, Tomás y El Seminario de los Jueves “La máquina Deleuze”, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2006.

- BALAGUER, Roberto “Vínculos y subjetividad en los nuevos contextos electrónicos. Hacia una escucha abierta y desprejuiciada”, Razón y Palabra, revista electrónica, México, agosto-setiembre 2004.

- BAUMAN, Zygmunt “Amor Líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos” FCE, Buenos Aires, 2006.

- COREA, Cristina; LEWKOWICZ, I. “Pedagogía del aburrido. Escuelas destituidas, familias perplejas”, Paidos educador, Buenos Aires, 2005

- DELEUZE, Gilles y PARNET, C. “Diálogos”,

- DUSCHATZKY, Silvia; COREA, Cristina “Chicos en banda. Los caminos de la subjetividad en el declive de las instituciones”, Paidos Tramas Sociales, Buenos Aires, 2005.

- FRANCO, Yago “Pequeño Gran Hermano” en Página 12, 8 de marzo 2007, Buenos Aires.

- LEWKOWICZ, Ignacio; COREA, Cristina “¿Se acabó la infancia? Ensayo sobre la destitución de la niñez”, Editorial Lumen, Buenos Aires, 1999.

- LEWKOWICZ, Ignacio “La noción de subjetividad” ficha de la Cátedra de Psicoterapia II, Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de la Plata, 2005.

- LEWKOWICZ, Ignacio “Subjetividad controlada” en Revista Campo Grupal,

- TORTORELLI, Maria A.“Entre” en Revista de la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupo, “Subjetividad y Psiquismo”, Vol. I, T. XXIX, 2006. Buenos Aires.

- TORTORELLI, Maria A “Desde el borde”

“ Y… CON LOS NIÑOS … ¿QUIEN SE QUEDA?”


Hace unos días un periodista del suplemento dominical de un importante diario capitalino, me realizó una nota sobre los padres que se han tenido que hacer cargo de la custodia y la crianza de sus hijos. Entre otras cosas él me preguntaba: Lo “normal” es que, en caso de separación, sea la madre la que se quede con la tenencia de los hijos. Es entonces que asumen roles paternos. ¿Qué pasa en el caso contrario? ¿Qué características psicológicas debe tener un hombre para demostrar ser apto para criar al o a los hijos en soledad? Pensé como primera cosa que más allá de quien ocupe el rol de la crianza, sea la madre o el padre; es, a través de éstos que el niño conoce el mundo que lo rodea, desde muy chiquito, esto es: la sociedad en la que le toca vivir, el momento histórico, las cuestiones de género entre las que se transmite un "ideal" se como se es hijo, de lo que se espera de él desde la más temprana infancia. También se transmiten otros ideales y modelos, de como ser mujer-madre y varón-padre, esto ocurre con independencia de que papá y mamá vivan juntos con el niño.

Con respecto a las características psicológicas del padre que cría a sus hijos, la misma pregunta me resulta encubridora de otras cuestiones. Diré, primeramente, que nunca se esta solo, pero tal vez cierto ideal social diga “padre que cría a sus hijos=hombre solo”. Solo, en este caso, por la ausencia de la figura materna, más que por las peculiaridades personales y la situación particular de ese papá con sus hijos. Estamos inmersos en una sociedad que nos abarca y diversas figuras familiares, o del entorno cercano que forman parte del universo de esa familia. En este caso, padre que cria, Se trataría como en tantos otros casos, ocupados por mujeres, de una familia monoparental cuya "cabeza de familia" o "jefe de hogar" (para emular al término que es utilizado en caso que este sea ocupado por una mujer) es ocupada por el padre exclusivamente. Es este quien se hace cargo de la crianza, la educación, las necesidades emocionales y de amparo del niño. Preguntarse sobre las características psicológicas de un hombre para “demostrar” ser “apto” para criar a sus hijos…me genera cierta molestia que trataré de explicar. Creo que pone sobre el tapete un debate acerca de un factor invisibilizado por décadas -con su correlato en los fallos judiciales de tenencia- el varón parece estar en condiciones desventajosas frente a la mujer en este punto. Debe "demostrar" ser apto, cuando para el caso de la mujer- madre, ésta es "apta naturalmente". Habría, acaso, un cierto prejuicio social, connotada de juicios valorativos, que obstaculizan la comprensión, en esta exigencia de que el padre "demuestre ser apto", tanto como de que la madre, sin más trámite sea la declarada "naturalmente apta" para la crianza, y el cuidado de los hijos en caso de separación de la pareja parental. Esta lógica coexiste con nuevas figuras posibles que hacen a tiempos de cambio o de transición, donde el rol de sujeto amparador parental, puede ser ejercido en forma compartida, con grandes beneficios sobre la familia, en caso de que los padres se separan, tanto como para el vínculos padres e hijos, como para los chicos, ya que se les transmite que más allá de quien sea aquel que los críe o asista a los cuidados cotidianos, pueden contar con papá y mamá alternativamente. Poder preguntarse como se lleva a cabo el proceso de tenencia, como, de que forma, con quien, en que lugar, de que modo, pone a ambos, padre y madre, en una situación de mayor posibilidad de decisión, liberándolos, en cierta medida, de un modelo único de llevar adelante una separación. Otra de las preguntas que me resultó interesante para pensar fue: ¿Ha notado un cambio en las actitudes de los padres en los últimos tiempos?

A veces una imagen tiene tanta fuerza o más que las palabras. Nuevos personajes recorren las calles de Montevideo -la realidad en la que habito y de la que puedo hablar-, se trata de un joven papá cargando en la sillita a su bebé, colgando bolso de bebé o mochila al hombro, llevándolo al jardín maternal; padres que practican ejercicio en rambla o parques con sus bebes en cochecito de 3 ruedas; he tenido ocasión de escuchar comentarios de varones asombrados porque en otras partes del mundo – New York, por ejemplo- es frecuente que los baños públicos masculinos dispongan de ... cambiador de bebés!!! Interesante, no?Creo que esas son expresiones de un cambio de posición del varon frente a la paternidad. Asistimos hoy, junto a la clásica figura del padre que “ayuda” a la mujer en la crianza de los hijos de ambos, a esta figura de padres más comprometidos e implicados en la responsabilidad, quienes junto a sus compañeras comparten la diaria tarea de criar, educar, cuidar y alimentar a su prole, aunque, claro está, aun falta mucho por recorrer para hablar de igualdad en ese sentido.La separación de la pareja, cuando es el varón, como ocurre en la mayoría de los casos, quien deja el hogar, trae aparejado, en algunas situaciones un intenso sufrimiento, entre otros, por la pérdida de la cotidianeidad; por la distancia impuesta del crecimiento y la gratificación que supone estar en el día a día junto a sus hijos. Este hecho, a veces ocasiona que la decisión de la separación conyugal sea diferida en el tiempo, con el consecuente deterioro de los vínculos familiares.

Actualmente parece ser más frecuente la consulta de pareja a un psicólogo especializado en estos temas, solicitando orientación también en casos en los que la separación de la pareja ya este planteada. Este hecho les brinda la posibilidad de poder conectarse directamente con el conflicto ya explicitado, darse tiempo para pensarse en relación a la pareja que se va preguntando sobre como vivir separados e ir paulatinamente desvinculándose; generar juntos –a pesar de sus diferencias- una estrategia saludable de tramitación de la misma y sobre todo, pensar a futuro del cuidado de los hijos y de los vínculos entre ellos. La pareja se separa, las cosas cambian, y entre todos tienen ante si el intenso y trabajoso porvenir de un modo distinto de relacionamiento, que incluya acaso, la pregunta de con quien se quedan y se deje de naturalizar excesivamente, que los niños permanezcan al cuidado de su madre. Si bien desvincularse es un trabajo que la pareja deberá encarar, cuando hay hijos, este es un tema sumamente relevante para el proceso de construcción de otro modo de hacer familia.

SEGUNDAS PAREJAS... NUEVAS Y ORIGINALES OPORTUNIDADES

La periodista me interroga sobre las difíciles relaciones entre segundas parejas, y me explica que quiere saber cuando el “nuevo” cónyuge viene a vivir a una casa que no es la suya, con una dinámica e hijos de un matrimonio anterior de su pareja, éste el nuevo ¿es víctima o victimario?, ¿se tiene que adaptar a un funcionamiento anterior o forzarlos a otra modalidad? La dinámica de opuestos se repite en toda la nota, desplegando preguntas sobre que es más fácil-difícil, para el ¿hombre o la mujer?, quien se adapta mejor y peor, que edades ayudan y que otras no, etc.Este sistema de pensamiento esta profundamente arraigado en nuestro imaginario social de Occidente, tal vez lo arrastremos desde el pensamiento de la antigua Grecia en adelante. En la actualidad, las familias, así en plural, nos muestran que no existe un único modo de llevar adelante ese formato. Por el contrario, asistimos a momentos donde se esbozan diversos modelos de hacer familia, definidos por un hacer en común, por el hecho de estar juntos. Pensar estos aconteceres desde el nuevo vínculo que allí entre ambos integrantes de la pareja se establece, implica descentrar la temática desde el lugar o función, para darle relevancia a la configuración de la pareja actual. Los nuevos lugares no son subsidiarios de un pasado o instancia anterior perdida. Considero a éste, un primer paso para comenzar a focalizar la mirada en la nueva organización familiar –distinta a la anterior- pero con pleno derecho y no como un subproducto degradado, de menor calidad o un derivado de aquella. Los términos familias ensambladas, familias ampliadas, familias reconstituidas, familias de segundas nupcias, son todos ellos, herederos de una concepción de lo perdido, de lo anterior.

Con todo este preámbulo, vayamos a la nota: ni víctimas ni victimarios. Primeramente planteo que tal vez no ayude al tema –tal vez a ningún tema- arrancar con un juego de opuestos, porque se ubica al entrevistado en un lugar donde se siente que se tiene que elegir entre una u otra opción y eso no produce complejización, sino simpleza. El tema puede quedar reducido a una receta, con la ilusión de que si se la elabora según los ingredientes mencionados, se deberá conseguir un producto que contenga la solución al problema.Desalojados entonces de lugares de victimización, ambos integrantes de la pareja arman una nueva realidad, con derecho a existir, propio y original, que no es tributaria de nada que lo explique desde el pasado, sino que deberá plantarse, lo más firme que pueda, en su realidad actual y trabajar para conseguir un estatuto de tal, con solidez en su propuesta. Ellos dos son los primeros que deben creérsela y de acuerdo a eso afrontar su mundo circundante, (hijos, ex, parientes, amigos) pero teniendo claro esto: son una pareja, una entidad original, con derecho propio. Propongo descentrar el tema en el recién llegado, y abrirlo a toda la trama relacional que se despliega ante una situación tan compleja, que exigirá en todos sus integrantes un trabajo psíquico que de lugar a la novedad, no de la persona arribante exclusivamente, sino de la situación de vida que el padre o la madre de los chicos ha elegido al armar una nueva pareja y desear convivir. Todos tienen algo para dar, algo que hacer con la situación que se plantea, es preciso que se establezca desde el inicio un “hacer juntos”, que los integra a todos, grandes y chicos.

Ante problemas complejos, las soluciones lejos de pretender ser simplificadoras, serán trabajosas y provendrán de un campo de múltiples dimensiones de pensamiento. La nueva pareja que se forma y decide convivir arma por ese hecho, una configuración novedosa, original y compleja formada por adultos y niños, que entre ellos no mantienen un vínculo de alianza y de sangre simultáneamente en el seno de la nueva familia, como sí ocurre en la familia “primera” o en la “tradicional”. Esto, con sus variantes, suele ser fuente de sufrimiento y conflictividad.¿Cómo arriban los adultos-pareja a esta nueva situación de convivencia? Lo hacen con un bagaje de experiencias, con sus “heridas de guerra”, con sus “residuos” (restos no elaborados) de situaciones anteriores, con sus duelos por los proyectos truncos, etc. Llegan con temores e inquietudes, dudas sobre el nuevo producto a construir: la convivencia; pero sobre todo, con ilusiones y fantasías, proyectos en común y anhelos, con un alto monto de deseo de que la cosa funcione y “sea distinto esta vez”.

Los niños –hijos de uno de ellos- están allí con su desconcierto, con sus ambivalencias, temores y miedos trasmitidos desde el imaginario social, profundamente arraigados en la figura emblemática de la “madrastra mala” de los cuentos. Llegan a esta instancia elegida por los adultos e impuesta a ellos, con su conflicto de lealtades, sus situaciones vividas del pasado de su pareja parental, que en ocasiones una nueva relación de papá o mamá reactualiza, por la semejanza o acaso más intensamente, por la radical diferencia. Todos y cada uno tienen algo para aportar, para hacer que la cosa funcione, sin ánimo de desconocer las asimetrías existentes entre adultos y niños, padres e hijos; pero es un tema que los atañe a todos. Esta posición nos coloca en un lugar de mayor protagonismo, donde el dialogo franco y directo, es el elemento central para el encuentro. Para terminar dejo planteada la situación posible –a la que hay que hacerle lugar en el pensamiento- de que la segunda pareja de papá o mamá sea una persona del mismo sexo, lo cual exige para la familia un trabajo que apunte a inscribir esa nueva realidad desde otros lugares, con su correlato en lo social.